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domingo, 19 de abril de 2009

BUSCANDO EL CIELO


No busques el cielo

Donde moran los Dioses.


Búscalo

En la palma de tus manos,

Cuando estén llenas de vida.


Búscalo en esa mirada

Que apresurada

Busca la tuya.


Búscalo en ese lecho,

Donde no haya sombras

Que oscurezcan el sabor

De vuestros besos.


Y si la tierra te pregunta

Por qué rechazas

Su abrazo,

Dile simplemente

Que es tiempo de locuras.


Buscando el cielo, publicado en:

GENTE EN CARTAGENA. 2003

A beneficio de la Casa Cuna

IMPRIME: GALINDO ARTES GRÁFICAS

DEPÓSITO LEGAL: MU-2749-2003

Antología poética, página 94

jueves, 16 de abril de 2009

¡ACÚNALA, MADRE!

I

Un año más

en mis ojos se calca

tu dolor.

Mis manos están vacías.

Mi corazón

henchido de emoción.

II

En su vuelo la gaviota

corteja la procesión.

Va huyendo de la neblina,

busca refugio de amor.


¡Acúnala, Madre,

que también es hija de Dios!


Ella surca el cielo

llenándolo de candor,

y va recitando a las nubes

para que guarden su furia.


¿La ves, Madre?

Va pellizcando las olas

para apagar tu dolor,

y en sus alas lleva escrito

un rosario de auroras.


¡No tengas miedo, Madre!

Es la pluma de la gaviota

dibujando halos de luz

para abrigar la palabra

digna de ser venerada:

PAZ.


¡Acúnala, Madre!, publicada en:

REVISTA “LA VOZ DEL RESUCITADO”

SEMANA SANTA 2003 – CARTAGENA

COMPOSICIÓN, MAQUETACIÓN E IMPRESIÓN: LOYGA. ARTES GRÁFICAS

REGISTRO DE PROPIEDAD INDUSTRIAL: M-2469943(8)

DEPÓSITO LEGAL: MU-684-1992

Poesía, página 54

miércoles, 15 de abril de 2009

MINERAS


Buscando ayer con mi legón

encontré un filón de plata

la cantidad justa robé

para bordarle a mi Cristo

sencillamente una capa.


Aquella noche de duelo

partí a visitar la mina

bajé a ver si ella sentía

en sus entrañas la pena

que mi cuerpo desprendía.


Con mi carburo encendido

entre sombras voy buscando

al Cristo de los mineros

que anoche soñé que estaba

en la mina trabajando.


Enterrado en esa mina

quedó el cuerpo de mi hijo

y yo arañando la tierra

me revelaba con rabia

por su trágico destino.




Una sombra me perseguía

de galería en galería

y cuánta vergüenza pasé

cuando mirando de reojo

vi que la sombra era mía.


Quiera Dios que hoy la mina

se compadezca de mí

y vea los ojos de mi hijo

asomándose a la vida

porque mi esposa va a parir.


¿Porqué has muerto padre mío

sin darme al menos un adiós?

Mi vida será un castigo

y un suplicio si tardamos

en encontrarnos tú y yo.


Por las calles de La Unión

voy derramando mi cante

y mis ojos se humedecen

cuando siendo tan pequeño

hoy me engrandece la gente.




En aquella torba calló

Fernando Núñez, minero,

y ya cercana su muerte

la vida fue y le salvó

un valiente compañero.


En esas minas de Portmán

tragué polvo y pasé penas

y hoy que estoy jubilado

no me llega para comer

porque cobro cuatro perras.


Mineras, publicadas en:

ALUMBRES 2002 (ANTOLOGÍA)

IMPRIME: COMPOBELL, S.L.

ISBN: 84-87529-79-8

DEPÓSITO LEGAL: MU-247-2003

Antología poética, páginas 21-35

EL CAMINO DE LA VIDA


Nacer es empezar

empezar es creer,

creer es buscar

buscar es desear,

desear es lamentar

lamentar es tristeza,

tristeza es silencio

silencio es soledad,

soledad es sufrir

sufrir es llorar,

llorar es sentir

sentir es vivir,

vivir es compartir

compartir es amar,

amar es felicidad

felicidad es libertad,

libertad es caminar,

y caminar es comprender

que venimos a la vida

con una meta final,

y por muy dichosos que seamos

la muerte hemos de aceptar.


El camino de la vida, publicada en:

ALUMBRES 2002 (ANTOLOGÍA)

IMPRIME: COMPOBELL, S.L.

ISBN: 84-87529-79-8

DEPÓSITO LEGAL: MU-247-2003

Antología poética, páginas 21-35

martes, 14 de abril de 2009

¿CÓMO OLVIDAR?


Qué fácil es aconsejar

Pero qué difícil obedecer,

Y qué difícil olvidar

Y calmar a veces la sed.

Esa sed que recorre

Palmo a palmo mi ser,

Y que araña las entrañas

Hasta llegar a palidecer.


¿Cómo olvidar que amas

Sabiendo que ahí está?

¿Cómo mirar al cielo

Sin pensar dónde estará?

Si alguien asoma un día

Y me da la solución,

Sabré que nunca quiso

Sabré que nunca amó.

Cuando a mí se acerque la muerte

Quisiera una lenta agonía,

Para no olvidarle de golpe

Recordando sus caricias.


¿Cómo olvidar?

¿Cómo se hace?

¡Dejadme acunar

Ese amor que me nace!


¡Dejadme soñar

Y abrigarlo sin miedo,

Que no quiero despertar

Sin sentir lo que siento!


ALUMBRES 2002 (ANTOLOGÍA)

IMPRIME: COMPOBELL, S.L.

ISBN: 84-87529-79-8

DEPÓSITO LEGAL: MU-247-2003

Antología poética, páginas 21-35

lunes, 13 de abril de 2009

SI UN DÍA AL DESPERTAR...

Soy vagabunda

Calmando el hambre de paz,

En la eucaristía.


Si un día al despertar encontrara esas respuestas que, sutilmente enmarañadas, juegan con la interrogación de mil preguntas que mi cerebro va tejiendo día a día, en la armonía de un silencio, que sereno me subyuga…

Si un día al despertar, posara mis pies sobre una alfombra de frases vírgenes, que solo se desnudaran ante mí…

Si un día al despertar, el viento me azotara hacia un paraíso sin nombre.

Si un día al despertar esos brazos tatuados impidieran mi huída hacía la sombra del pasado


¡Si la noche fuera capaz de parir un día así…!


Si un día al despertar y levantar el velo de la noche, descubriera que Morfeo ha invadido nuestro lecho ocupando tu sitio:

¡Solo permitiría a las musas tal atrevimiento!

Hay jinetes que cabalgan sobre las colinas del miedo, buscando mi lábil inspiración, mientras he dejado mis huellas dialogando con la historia

en un lenguaje de silencio, donde rosarios de dudas se balancean en sendos laberintos, donde el crisol de sus paisajes desfilan acelerados a las órdenes del tiempo, como una retreta de tambores que incansables rompen la rutina.

Sin duda, la vida me balancea aún como a una marioneta moviendo cada parte de mi cuerpo a su merced.

Si un día al despertar, el relámpago de amor que cegó mi alma me diera una repuesta del por qué las dudas me persiguen.

Si un día al despertar entre las ruinas de los muros que sostienen mi locura, me percatara de que el amanecer cambió de orden y el arco iris de vestuario; y viera que las gaviotas vuelan sobre las nubes dibujando un mar moribundo que, azotado por la rosa de los vientos, desordenando su cometido, abrazan su agonía…

¿Y si un día al levantarme me enredara en su ausencia despechada?

Mientras intento averiguar cómo usar el tiempo para que me dure más, indagaré el camino que me lleve en busca de los invisibles días perdidos.

“Esperamos siempre;

y en todas las cosas

es preferible esperar que dudar.

Porque, ¿quién es capaz

de medir lo posible?”

Goethe
Si un día al despertar..., publicada en:
REVISTA “LA DUDA”, AÑO XVI, NÚM. 15, MARZO 2009
PUBLICACIÓN ANUAL INDEPENDIENTE DE CARTAGENA Y SU SEMANA SANTA
IMPRIME: GRÁFICAS MASTIA
DEPÓSITO LEGAL: MU-221-1997
Narrativa, página 46