Soy vagabunda
Calmando el hambre de paz,
En la eucaristía.
Si un día al despertar encontrara esas respuestas que, sutilmente enmarañadas, juegan con la interrogación de mil preguntas que mi cerebro va tejiendo día a día, en la armonía de un silencio, que sereno me subyuga…
Si un día al despertar, posara mis pies sobre una alfombra de frases vírgenes, que solo se desnudaran ante mí…
Si un día al despertar, el viento me azotara hacia un paraíso sin nombre.
Si un día al despertar esos brazos tatuados impidieran mi huída hacía la sombra del pasado
¡Si la noche fuera capaz de parir un día así…!
Si un día al despertar y levantar el velo de la noche, descubriera que Morfeo ha invadido nuestro lecho ocupando tu sitio:
¡Solo permitiría a las musas tal atrevimiento!
Hay jinetes que cabalgan sobre las colinas del miedo, buscando mi lábil inspiración, mientras he dejado mis huellas dialogando con la historia
en un lenguaje de silencio, donde rosarios de dudas se balancean en sendos laberintos, donde el crisol de sus paisajes desfilan acelerados a las órdenes del tiempo, como una retreta de tambores que incansables rompen la rutina.
Si un día al despertar entre las ruinas de los muros que sostienen mi locura, me percatara de que el amanecer cambió de orden y el arco iris de vestuario; y viera que las gaviotas vuelan sobre las nubes dibujando un mar moribundo que, azotado por la rosa de los vientos, desordenando su cometido, abrazan su agonía…
¿Y si un día al levantarme me enredara en su ausencia despechada?
Mientras intento averiguar cómo usar el tiempo para que me dure más, indagaré el camino que me lleve en busca de los invisibles días perdidos.
“Esperamos siempre;
y en todas las cosas
es preferible esperar que dudar.
Porque, ¿quién es capaz
de medir lo posible?”
REVISTA “LA DUDA”, AÑO XVI, NÚM. 15, MARZO 2009
PUBLICACIÓN ANUAL INDEPENDIENTE DE CARTAGENA Y SU SEMANA SANTA
IMPRIME: GRÁFICAS MASTIA
DEPÓSITO LEGAL: MU-221-1997
Narrativa, página 46
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